Es una noticia de hoy en ABC. El único castillo que se mantiene en pie -aunque en ruinas- en la capital de España va a recibir una inyección económica que permitirá su recuperación y abrirlo al público a finales de este año. La antigua fortaleza, construida a mediados del siglo XV, está en la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas.
Apenas quedan restos de los torreones y parte de los muros de lo que fue el castillo de los Zapata, duques de Barajas y marqueses de la Alameda. La fortaleza tuvo un uso más residencial que militar; no obstante, no le faltaba a la construcción ni sus muros -de siete metros de altura- ,rodeados de un pasillo de defensa, ni el foso.
Pese a su pésimo estado -siglos de decadencia, unidos a los efectos de la Guerra Civil y la acción incontrolada de vándalos de todo tipo-, el castillo es importante por ser uno de los pocos vestigios que quedan de las fortificaciones medievales en Madrid.
Por él han pasado muchas figuras de la historia de España: fue refugio de los partidarios de Juana La Beltraneja en la disputa sucesoria frente a los Reyes Católicos; y también albergó, en 1580, al Duque de Alba.
Pero la decadencia acabó reduciéndolo a unos restos apenas reconocibles, a lo que no han ayudado nada determinadas acciones: parte de sus materiales fueron reutilizados para otras construcciones; una excavadora, en la década de los 60, arrancó parte de las paredes; sus muros fueron utilizados como soporte de graffittis, y su interior como zona de botellón o espacio utilizado por toxicómanos…
El Ayuntamiento lo recibió como posesión en 1988. Desde entonces, se han acometido en diferentes épocas tareas de recuperación, nunca suficientemente dotadas.
Ahora, los trabajos ya iniciados por el área de Las Artes van a verse completados por una inyección económica procedente del Plan Zapatero de inversiones en los ayuntamientos.
Concretamente, se van a destinar 2,1 millones de euros en estas obras para transformar los restos del castillo en una zona museística, visitable, con rescate de restos excavados con valor arqueológico, y la correspondiente instalación de seguridad que permita su mantenimiento.
Pero no será ésta la única gran obra a realizar en el distrito de Barajas con fondos llegados del Gobierno central. Al igual que la recuperación del castillo, también se iniciarán las del Palacio del Capricho, dentro del jardín histórico del mismo nombre, que fue en su día propiedad de la duquesa de Osuna.
El Palacio es propiedad del Área de Medio Ambiente, aunque su rehabilitación la va a coordinar el Área de Hacienda y Patrimonio. Será, cuando acaben las obras, que van a costar 3,5 millones de euros, el Centro de documentación de los parques y jardines históricos de Madrid.
El Palacio tuvo como origen una sencilla casa de labor que compraron los duques de Priego. De ellos pasó a los de Osuna, que en dos fases, fueron haciendo la actual edificación, lugar de descanso de los aristócratas y sus amigos, que disfrutaban de él y de su privilegiado entorno.
Con el paso del tiempo, el parque del Capricho y todo lo que contenía fue cambiando de manos, hasta llegar a la familia Baüer en 1900. Pero sus herederos tuvieron que declararse, a mitad de siglo, en suspensión de pagos, y el jardín entero cayó en poder de una inmobiliaria; se habló tiempo después de convertir el palacio en hotel, y de hecho llegaron a levantarse en su interior varios muros para este fin.
En los años 70, el parque del Capricho y todo lo que contiene pasó a ser propiedad municipal. Los alumnos de la escuela-taller han realizado, durante varios años en la década de los 90, tareas de restauración en el edificio del palacio, y ahora, los fondos del Plan Zapatero devolverán la prestancia a un palacio que ha sido escenario de películas como «Un rayo de sol».
Eje cultural del distrito
Estas dos obras se unirán a otro gran equipamiento cultural previsto en Barajas: una escuela de música y danza que se construirá sobre una parcela de 14.000 metros cuadrados situada junto al parque del Capricho. Sustituirá a la que actualmente existe en la antigua casa de oficios del Palacio, que se destinará en el futuro a salas de ensayo para grupos musicales. «De este modo -explica el concejal de Barajas, Tomás Serrano-, entre el castillo, el centro de música y el Palacio se creará un gran eje cultural en el distrito».